Hentai Manga: El Castillo de la Reina Vampira - La Seductora Cautividad de un Cazador
18 capitulos
Un cazador de monstruos capturado por una seductora reina vampira. Un oscuro juego erótico. Hentai gratis en línea.
Marcus, un cazador de monstruos curtido por la vida, acepta una última misión: investigar un castillo aislado en los Cárpatos donde los aldeanos desaparecen desde hace décadas. Armado con estacas de plata y agua bendita, espera una bestia salvaje. En su lugar encuentra a Lilith, una reina vampira de belleza sobrenatural que reina sobre el castillo desde hace 800 años. Lo captura sin esfuerzo, desarmándolo con su velocidad y su encanto sensual. En vez de matarlo, le propone un juego: si resiste sus tentaciones durante tres noches, lo dejará libre; si sucumbe, será su consorte eterno. Bajo el peso de deseos seculares, Marcus siente su voluntad tambalearse.
Las puertas de roble gimieron como almas condenadas, y Marcus entró en una sala que olía a polvo y a sangre vieja.
Ella se movía como el humo, cada repiqueteo de sus tacones una cuenta atrás hacia algo innombrable.
El cristal se hizo añicos en el vacío, y su aliento fue invierno sobre su piel.
La piedra estaba fría contra su espalda, pero la mano de ella lo estaba aún más, y era mucho más peligrosa.
Él esperaba una mazmorra. En su lugar, ella le ofreció un festín.
Bebió de su copa, dejando una huella carmesí en el borde, como una firma.
Su mano sobre la rodilla de él era más leve que una polilla, pero ardía a través de la tela.
Su pregunta se clavó como una hoja entre sus costillas: no fue el vino lo que le soltó la lengua.
Por un latido, la máscara se deslizó, y él vio a alguien que también lo había perdido todo.
Sus labios estaban fríos, pero el calor que se extendió por él no tenía nada de tibio.
Lo guió a través de la oscuridad como una novia hacia su altar, y él la siguió sin una palabra.
El corsé se abrió como una promesa, y él olvidó cómo respirar.
Cada cicatriz que ella besaba era una historia que él nunca había contado, hasta ahora.
Ella lo reclamó no como una presa, sino como un trono.
El calor se extendió desde donde estaban unidos, y él sintió algo antiguo despertar en su interior.
Su sangre era fuego y eternidad, y él bebió hasta que no quedó nada del hombre que había sido.
Despertó bajo la luz del día, y el hueco donde ella había yacido ya estaba frío.
El cazador había muerto en la noche. Lo que se alzó en su lugar llevaba la marca de una reina.